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Octubre 2006 |
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Por Katerina Anfossi/RIF /FIRE
Convocadas por ISIS- WICCE´s, organismo con sede en Uganda, dedicado a la lucha por el avance de las mujeres, se realizó entre el 18 y el 29 de septiembre el Instituto Regional de Intercambio "Mujeres construyendo paz y buena vecindad en la Región de los Grandes Lagos" territorio marcado por múltiples guerras, conflictos políticos y armados que han cobrado la vida de miles de personas en los últimos 20 años. Reunidas en Nairobi, capital de Kenia, unas 40 acivistas en derechos humanos, pertenecientes a países de la Región de los Grandes Lagos de África, provienientes de Burundi, República Democrática del Congo, Kenia, Sudán, Ruanda, Uganda y Tanzania se dieron a la tarea de analizar los elementos comunes que enfrentan como mujeres en los conflictos armados, con el objetivo de desarrollar acciones que favorezcan la prevención, así como los procesos de construcción de paz en la región. Ellas no solo comparten haber resistido y sobrevivido conflictos armados y guerras, sino también, el desafío de trabajar por la prevención, el fin de la guerra y las hostilidades desde su condición de mujeres, enfrentando la discriminación y la opresión de género. Reconociendo las causas En países donde la fragilidad de la paz es tangible, es necesario abordar estrategias de prevención que permitan distinguir eventos que pueden desembocar en posibles conflictos. Esto con la esperanza de prevenir o al menos disminuir los efectos destructivos y violentos que lamentablemente impactarán con mayor fuerza a las mujeres, la infancia y las poblaciones en situaciones de mayor vulnarabilidad.
La pobreza, la distribución de la riqueza, la carencia de servicios, el control de los recursos naturales, la falta de acceso a la educación, la corrupción, la destrucción de la infraestructura social, el tráfico de armas, el control militar y el control del poder político son algunos elementos que alimentan las confrontaciones. "Es necesario reconocer las Raices para poder reconciliarse", señalaron. La religión, la cultura y la etnicidad, no siendo causa directa del surgimiento de los conflictos, adquieren y son sobredimensionadas, tornándose en razón y consecuencia de las atrocidades que en tiempos de guerra se desatan y comenten mayortariamente los hombres. Geografía del dolor y resistencia Repasando la historia reciente de los conflictos armados sufridos en esta región de África, nos encontramos con Burundi, país que en 1993- 2005 se sumergió en una sangrienta guerra civil de 12 años, la cual cobró la vida de 300.000 personas, la mayoría de ellas civiles. Los procesos de justicia, todavía no llegan. La vecina Ruanda, no escapó de esta escalada de dolor y en abril de 1994 cerca de un millón de personas perdieron sus vidas, en un genocidio ejecutado ante el silencio del mundo, y donde 250.000 mujeres fueron violadas por los actores armados. Para el mundo lo ocurrido en estos dos países fue un conflicto de carácter étnico tribal, ignorando la complejidad política que subyace en su desarrollo y desenlace, más cercana al poder y el control político y militar de la zona, que a la rivalidad entre vecinos. En el norte de Uganda, encontramos al grupo armado Ejército de Resistencia del Señor (en inglés Lord's Resistance Army, LRA) acusado de cometer múltiples crímenes contra la población civil Acholi, tanto en la región de Karamoja como al sur de Sudán. Según señalan las participantes, desde 1987 cerca de 30,000 niños han sido secuestrados y utilizados como soldados y escudos militares. Así también miles de mujeres, niños y niñas han sido secuestradas y /o vendidas para la esclavitud sexual, la esclavitud laboral, el matrimonio y la prostitución forzada. Uganda registra una población de casi 2 millones de desplazados y alrrededor de 100.000 personas asesinadas desde 1987, fecha en que se constituyó el Ejército de Resistencia del Señor. Según una encuesta de la BBC, a pesar de que este conflicto es considerado la segunda peor emergencia humanitaria "olvidada del mundo" , después de los conflictos de la República Democrática del Congo [1], no fue hasta abril del 2004 que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas emitió una resolución referida principalmente al respeto de la infancia en los conflictos armados. República Democrática del Congo. La devastación provocada por el conflicto conocido como la "guerra mundial de África" entre 1998-2003, cobra en estos días nuevas víctimas. La falta de alimentos, agua potable y medicinas, ha puesto a este país en una de las más graves crisis humanitarias. Naciones Unidas ha señalado que unos 3.3 millones de personas no reciben atención por parte de los grupos de ayuda humanitaria. Para las activistas de la República Democrática del Congo "las bases del conflicto son de carácter poliítico- étnico, donde se cultiva una cultura de violencia, se promueven los extremismos y la autoridad se torna racista y xenofóbica". El 30 de julio del 2006 se realizaron las primeras elecciones multipartidistas desde la independencia en 1960. Los resultados de la elección requieren una segunda vuelta, la cual se realiza a finales de octubre del 2006 y en ella se definirá el próximo gobierno. Sin embargo, la incertidumbre persiste, pues el país y su población, si bien anhelan la paz. desconocen los procesos democráticos libres de violencia y de milicias armadas que rondan por doquier.
Sudán es el país de mayor extensión del continente africano; su geografía es tan diversa como la población que lo habita. En el año 2003, la región de Darfur entró en una guerra civil, la cual ha provocado más de 180.000 muertes directas, otras miles a consecuencia del hambre y la enfermedad y ha dejado sin hogar a más de 2 millones de personas. Según lo señalará una activista de Sudán, la información que transmiten los medios de comunicación sobre el conflicto, se remite especialmente a destacar las rivalidades entre grupos étnicos. Para ella en la región de Darfur se manifiestan las graves contradicciones del estado sudanés, el que concentró el desarrollo de la nación en las zonas cercanas al río Nilo, de población árabe, mayoritariamente de religión musulmana, explotando los recursos de otras regiones, dejando en abandono al resto de la población, entre ellos la población negra, ubicada al sur del país. Por otro lado hay un gobierno oportunista y corrupto, que apoya al grupo armado conocido como "jingaweed"o demonios a caballo, manejados por las tribus árabes locales, enfrentados a los independentistas negros, ubicados al sur. Amnistía Internacional señaló que en el 2004 "cada día unas 16 mujeres eran violadas por los grupos armados, durante los trayectos que recorren hacia las fuentes de agua". A pesar de conocer el peligro que corren, ellas continúan realizando esta tarea. En 1964 se constituye el estado de Tanzania con la fusión del territorio continental de Tanganyika y la isla de Zanzibar. Contrastando con sus países vecinos, Tanzania fue considerada un territorio con pocos minerales y una agricultura básica, por lo que la explotación y usurpación vivida en el continente africano, fue menor para este páis, considerado en la actualidad, uno de los más pobres del mundo. Para las activistas provenientes de Tanzania, su país enfrenta conflictos internos relacionados principalmente con la tenencia y posesión de la tierra, derechos de propiedad, uso y destrucción de la tierra y los recursos naturales. Uno de los conflictos latentes en su país es la tensión entre los agricultores y pastores, especialmente en las localidades de Arusha, Morogoro, Mara y Manyara, donde la población carece de certificados de propiedad, y el uso de la tierra es determinado en razón de la fuerza, la corrupción y la intimidación. Además, las mujeres enfrentan el abuso sexual , violaciones, embarazos no deseados y están excluídas del derecho a heredar de sus padres y el derecho a la propiedad de la tierra frente a la perdida del esposo. También en relación a los derechos vinculados a la poligámia. Tanzania albergua a miles de refugiados provenientes de países fronterizos que escapan de los conflictos armados que sufre la región de los Grandes Lagos, lo que agrava la situación. Para ellas los retos están en desarrollar capacidades para construir la paz, entendida no solo en aplacar el fuego de las armas, sino como avances en los derechos de las mujeres, en la implementación de las leyes locales e internacionales, en el acceso al financiamiento, entre otros. Kenia, país que albergó durante 2 semanas a las activistas, no ha escapado de la escalada de violencia en la región. En noviembre del 2004, se realizó la Conferencia Internacional sobre Paz, Seguridad, Democracia y Desarrollo en la Región de los Grandes Lagos, donde se analizaron las prioridades en relación a la cooperación. Según una de las participantes, las prioridades por país son diversas, y tienen estrecha relación con los criterios de impactos a nivel local y por país de los conflictos armados. También comparten consecuencias e impactos comunes, en especial los referidos a tierras, compensaciones, proteccion de la maternidad y asistencia a las poblaciones refugiadas De esta conferencia se resuelve elaborar 8 mecanisnos de carácter ineternacional referidos:
Reforzando las estrategias para la paz Adquirir nuevas destrezas y consolidar sus habilidades en áreas claves para la construcción y mantenimiento de las paz, fueron ejes centrales del entrenamiento, según lo señalaran las organizadoras. Estas destrezas están referidas a:
Las participantes esperan constituir una vanguardia de mujeres especializadas en Derechos Humanos, con habilidades para investigar y documentar violaciones a los mismos y a los derechos humanos de las Mujeres para defender su promición, protección y respeto. Consolidar sus destrezas para el análisis, manejo y transformación para una efectiva participación de las mujeres en procesos de resolución de conflictos y construcción de paz. Disponer de datos desagregados por sexo que permitan influenciar las decisiones políticas referidas a las necesidades de las mujeres en situaciones post conflicto y procesos de reconstrucción, así como contribuir a concientizar sobre las consecuencias de los conflictos armados en las vidas de las mujeres, así como sus contribuciones hacia la justicia transisional y otros procesos post conflicto. Asimismo analizaron algunos mecanismos para la construcción de una agenda post conflicto, sistemas legales y mecanismos de justicia, tanto locales como internacionales, tribunales especializados como el caso de Ruanda , la nueva Corte Penal Internacional y la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad, referida a incrementar la representación de las mujeres en todos los niveles de decisión en prevención, manejo y resolución de conflictos. Finalizado el evento las participantes emitieron una Declaración donde se condena las violaciones a los Derechos Humanos de las mujeres referida a especialmente a las misiones oficiales de paz que dice: "Considerando la evidencia de las violaciones masivas a los derechos humanos de las mujeres que han emergido como resultado de las misiones oficiales de la paz, y de otras intervenciones humanitarias en Darfur y otros países afectados de forma semejante en la región de los Grandes Lagos, nosotras mujeres que trabajan en la construcción de la paz reunidas en Nairobi, condenamos todo tipo de violaciones, incluyendo los enfrentamientos tribales en Molo (Kenia) que han cobrado la vida de dos personas, dejando heridos y hogares destruidos, hacemos un llamado a los gobiernos a buscar soluciones sostenibles de esos conflictos".
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