Radio Internacional Feminista/ Julio 03
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500.000
mujeres fueron introducidas en España
España se ha convertido en país de tránsito para la explotación de mujeres y el año pasado entraron por sus fronteras 500.000 mujeres africanas y americanas para ser prostituídas en el país o en el resto de Europa, según la Asociación AFESIP. La presidenta de la asociación AFESIP, la camboyana Somaly Man, Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional en 1998, se encuentra en Gran Canaria para explicar su experiencia y recaudar fondos para la organización que preside en defensa de las mujeres explotadas en su país. Man aseguró que España es una puerta de entrada utilizada por las mafias para introducir africanas y asiáticas que son explotadas en España o derivadas a Holanda u otro país europeo. La ONG calcula que en España entraron 500.000 mujeres con este fin, aunque muchas organizaciones consideran que esta cantidad debe ser triplicada para aproximarse a la realidad. Somaly Man explicó que unas 3.000 mujeres han sido atendidas en Camboya por su organización, que cuenta con tres centros y una fábrica textil regentada por ellas mismas, aunque la integración completa es muy difícil porque son repudiadas por los camboyanos. Se trata de mujeres que siendo niñas fueron vendidas a burdeles, violadas y prostituídas en un país en el que las mujeres no tienen derechos. Como ejemplo citó que, si a los diez años no tienen clientes suficientes, son castigadas y golpeadas. Asimismo, si alguna acude a la policía para denunciar su situación es devuelta al burdel por el propio agente porque en Camboya 'se compra todo con dinero, las personas, la ley y el Gobierno', motivo por el que es difícil detener a los pedófilos, que pagan su libertad y luego son protegidos, apostilló. Man, que también fue vendida y torturada, subrayó que 'es terrible ver a un europeo con un niño o una niña de tres o cuatro años'. El 80 por ciento de esas mujeres sufre SIDA y muchas de ellas quedan embarazadas de niños a los que en numerosas ocasiones abandonan, algunos con malformaciones y enfermos. Una niña puede ser vendida por su propia madre, violada por su propio padre, o entregada por su madre para que su segundo marido la viole y vengarse así de su primer esposo, expuso Man en un intento de dar a entender que las atrocidades contra niñas no tienen límite en Camboya |