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Haiti 2010


Haiti a seis meses del terremoto

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A seis meses del terremoto


Por: Sergia Galvan

Quiero hacer esta reflexión en memoria de las mujeres haitianas que han sido símbolo de la resistencia y a las cuales la historia se ha empeñado en opacar. A Victoria Mantou, conocida como Toya, quien tomo parte activa en la liberación haitiana de 1804. A las propulsoras del feminismo haitiano, Sanite Belaire, Guillonet Charlot, Cecile Fatima. A Miriam Merlet, Ann Marie Cariolan, Magali Marceli y a todas las mujeres haitianas.

Las fuerzas políticas transnacionales ven a Haití como un Estado en Subasta, un centro de bolsa de valores, una compañía por acciones, quien más aporte, tiene más acciones. Por ejemplo, este ha sido el criterio para conformar la Comisión Interina de Reconstrucción.

Haití no está en venta, forma parte de los cuestionamientos que han hecho las mujeres haitianas a ese esquema mercantilista de reconstrucción.

Las organizaciones sociales y de mujeres han cuestionado la falta de democracia que ha primado en el proceso de reconstrucción y la marginación con que se ha llevado a cabo. Apuntando hacia la necesidad de un nuevo paradigma de reconstrucción.

Un modelo de reconstrucción, que parta del reconocimiento de la historia del pueblo haitiano y de su resistencia. Como plantea Clorinde Zephir, un modelo de reconstrucción que tome en cuenta su riqueza inmaterial, cultural y natural, la fuerza vudú. Mirian Merlet también decía en una entrevista de Evandro Bonfim en el 2004, “Nuestra cultura es fuertemente impregnada de herencia africana, marcada por la cultura vudú, única en sí misma. A través de esta herencia, podemos construir puentes para una realidad mejor

La cultura Vudú es parte consustancial de la historia de resistencia y de liberación del pueblo haitiano. Sus tradiciones y cultura se conjugan con la política y las transformaciones sociales. Ningún hecho histórico o político en Haití ha estado al margen de esa cosmovisión y por tanto, cualquier proyecto de reconstrucción que no lo tome en cuenta está encaminado al fracaso.

La tesis de un estado fallido, un estado inviable, con la cual, ya antes del terremoto las élites de poder global habían sentenciado a Haití, subyace en el modelo de cuasi ocupación a que lo tienen sometido. Los grandes intereses económicos son los que están marcando el proceso de reconstrucción. La tragedia de Haití es el nuevo paraíso para el gran capital. Es la gallina de los huevos de oro.

A seis meses del terremoto, la promesa de los 11,000 millones de dólares, no ha logrado garantizar un espacio digno para los 1.6 millones de personas que viven en refugios. Que tienen como pared una sábana vieja, una lona, o una carpa.

No han sido suficientes para garantizar la dignidad de las mujeres y las niñas, asegurándoles un lugar cerrado y seguro donde hacer sus necesidades fisiológicas.

La promesa de los 11,000 millones de dólares, no ha sido suficiente para garantizar un mínimo de iluminación en los refugios y de esa manera mantener un poco de seguridad para las mujeres y las niñas. Los testimonios de las mujeres refieren el nivel de inseguridad y el temor que sienten cuando la noche se adueña de los refugios.

Esa promesa de 11,000 millones dólares, no ha bastado para separar a la población de los 20 millones de metros cúbicos de basura. Que amenaza con convertirse en un nuevo terremoto de epidemias.

No han sido suficiente, para ubicar a los 1.2 millones de desplazados, mayoría mujeres. María Suarez, les llama dislocados. Sin techo, sin empleo, sin comida, sin rumbo.

Esos 11,000 millones de dólares, no han sido suficientes para evitar que las mujeres se embaracen para tener acceso a un poco de leche.

No han sido suficientes para enfrentar, prevenir y dar respuestas a las violaciones y violencia sexual de que son objeto cada día las mujeres y las niñas en campamentos y comunidades de desplazados.

Esas promesas de 11,000 millones de dólares, no ha servido para sacar a la población del trauma post tragedia, el miedo, la ansiedad y para su recuperación terapéutica.

No han sido suficientes para evitar que mujeres, niñas y adolescentes, se tengan que ver obligadas a prostituirse por comida y una carpa.

No han servido para garantizar atención a los cientos de niñas y niños huérfanos y abandonados que deambulan por los escombros.

No han servido para enfrentar el hambre y la falta de agua y medicina.

Tampoco han servido para garantizar cuidado a las 200,000 mujeres embarazas o recién paridas, al momento del terremoto.

No han alcanzado para asegurar a las mujeres métodos anticonceptivos, que les permitan prevenir embarazos, así como tampoco para ofrecerles servicios especiales de atención post aborto.

No han sido suficientes para adoptar medidas que contribuyan a reducir la carga de trabajo de las mujeres. Las cuales han tenido que sustituir la falta de centros para la atención a los cientos de mutilados, a los enfermos, a la falta de servicios en los refugios.

No han alcanzado para consultar e involucrar al pueblo en el proceso de reconstrucción, para preguntar a la población sobre sus necesidades, sobre el modelo de reconstrucción que quieren.

No han alcanzado para costear y etiquetar recursos para atender las demandas de las mujeres, de manera que se puedan involucrar activamente en el proceso de reconstrucción y evitar reconstruir sobre las mismas bases de desigualdades.

Esos millones de dólares, no han alcanzado para desarrollar una mínima infraestructura, que permitan prevenir y enfrentar las amenazas y riesgos en que se encuentra el pueblo haitiano por la entrada en vigencia de la temporada ciclónica.

No han alcanzado para reconocer la participación del propio pueblo, ayudando a su pueblo, de las mujeres ayudando a las mujeres. No han alcanzado para respetar la soberanía del pueblo haitiano.

Frente a este fracaso, se impone un nuevo paradigma de la solidaridad. La solidaridad como un espacio transformador, como un terreno donde hacemos unas apuestas para acompañar. No la solidaridad como una forma de acallar conciencia, como un cumplido humanitario, sino la solidaridad como una corriente de fuerzas estratégicas y alianzas que se tejen para enfrentar una realidad circular que de alguna manera nos toca y nos impacta a todas.

La solidaridad feminista con el pueblo y con las mujeres haitianas, hoy se hace más necesaria que nunca. Porque a seis meses del terremoto, la situación es aún peor.

A seis meses del Sismo, la solidaridad feminista supone nuevos desafíos.

1. Denunciar a nivel internacional la exclusión de la población y de las mujeres en que se centra el modelo de reconstrucción.

2. Demandar que sean costeadas y etiquetadas las necesidades de las mujeres con un porcentaje de las donaciones.

3. Fortalecer las relaciones y vínculos con las organizaciones feministas y de mujeres de Haití, con miras a acompañarlas en su proceso de recuperación y fortalecimiento.

4. Promover nuevas iniciativas de solidaridad feminista con las mujeres haitianas.

5. Divulgar a nivel internacional la violación a los derechos humanos de que están siendo víctimas las mujeres haitianas.

6. Acompañar a las mujeres haitianas en su proceso de reconstrucción de su memoria histórica.

7. Promover espacios de diálogos para intercambiar, y conocer las propuestas de las mujeres haitianas sobre la reconstrucción del país.

La historia de rebeldía y resistencia de las mujeres haitianas, nos da la certeza de que ellas se levantarán y enfrentarán con sus manos y su corazón el terremoto del patriarcado y del neoliberalismo, solo necesitan que nos cojamos de las manos con ellas.

 

Marcha contra Monsanto: semillas de libertad en Haití

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Marcha contra Monsanto: semillas de libertad en Haití

María Suárez Toro, RIF

Las semillas donadas en mayo por la compañía multinacional Monsanto no fueron bien recibidas en Haití por productores y productoras agrícolas.

Monsanto, acusada internacionalmente de crear dependencia alimentaria mediante la distribución de semillas híbridas, donó en mayo un total de 130 toneladas de semillas de maíz y de hortalizas y ofreció otras 345 toneladas de los mismo durante el próximo año.

Las importación del donativo y la distribución del mismo a campesinas y campesinos en Haití había sido aprobada por Emanuel Prophete, Ministro de Agricultura del gobierno de Preval. Dijo que los agricultores del país no conseguirían buenas semillas por el impacto del terremoto que azotó el país el pasado 12 de enero afectando al país entero de distintas formas. Prophete afirmó al periodista Sebastan Walter de la Agencia al Jazeera que al inicio tuvo dudas pero que todas fueron aclaradas por la Monsanto quien le aseguró que no eran trangénicas.

Las semillas de maíz y tomate entre otras, fueron distribuidas en Haití por el Programa Cuencas para Recursos Ambientales Naturales (Watersheds Initiative For National Natural Environmental Resources - WINNER) que busca aumentar la producción agrícola y es financiado por la Agencia Internacional de Desarrollo de los Estados Unidos (USAID), además de ser el Programa que brindará apoyo técnico sobre el cultivo y sobre los fertilizantes y pesticidas.

Mouvman Peyizan Papay (Movimiento de Papaye MPP), una de las principales organizaciones campesinas de Haití rechazó las semillas,  realizando una marcha de más de 10,000 campesinas y campesinos vestidos de rojo el pasado 4 de junio. Salieron del Centro de Formación del atravesando los 7 kms. hasta llegar a Hinche, localidad agrícola en la región de Plateau Central. Rechazaron las semillas y los productos Monsanto, quemándolas simbólicamente. Todas las personas que tocaron las semillas usaban guantes, lo que reflejó que sabían del peligro. En cambio un vendedor de productos agrícolas en la zona, Jethro Shannon, dijo a Al Jazeera que actualmente vende sacos de esas semillas que le fueron entregadas como donación, pero que nunca le dijeron qué tipo de semillas eran.

www.youtube.com/watch?v=a-kzhF5UYh0

www.youtube.com/watch?v=8jecdHeuUZU

Las acciones de MPP contra Monsanto estuvieron también dirigidas contra las políticas del gobierno haitiano que afectan a campesinas y campesinos cuando aprueban  productos que no ayudan a resolver la crisis agrícola haitiana.  El MPP fue fundado en 1973 en la comunidad de Papaye cerca de Hinche, cabecera departamental del Departamento Central de Haití para mejorar las condiciones de vida de campesinas y campesinos, contando con una membrecía de 60,000 pequeñas y pequeños agricultores.

Entre sus luchas está la  soberanía alimentaria. Por ello antes de marchar contra Monsanto, habían organizado una acción simbólica en la que sembraron semillas de maíz ¨créole¨ en una de las haciendas experimentales del MPP para mostrar su determinación de usar semillas locales orgánicas de las cuales se generan alimentos saludables y soberanía alimentaria. Al día siguiente a la marcha plantaron árboles en conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente.

Una declaración suscrita por las organizaciones campesinas haitianas y demás movimientos sociales del país y de otros países de la región que los acompañaron resalta los impactos destructivos que sufren las agricultoras y agricultores de la región y otros continentes al utilizar los productos Monsanto.

Chavannes Jean-Baptiste, dirigente el Movimiento Campesino de Papay (MPP) y vocero del Movimiento Nacional Campesino del Congreso de Papay (MPNKP) había difundido un comunicado el 14 de mayo en el que sostuvo que las semillas Monsanto son un fuerte ataque contra la pequeña agricultura, el campesinado, la biodiversidad,  la semilla criolla y lo que queda de ambiente natural en Haití.

Históricamente las mujeres han sido guardianas  de las semillas autóctonas de la tierra.  Los conocimientos especializados de las mujeres en relación con los recursos genéticos aplicados a la agricultura y la alimentación hacen de ellas custodios esenciales de la diversidad biológica. Según la FAO las campesinas son productoras principales de los  cultivos básicos de todo el mundo  - arroz,  trigo y  maíz – que proporcionan hasta el 90%  que consumen los pobres en las zonas rurales. Women make up 70% of the world's poor and produce 80% of the developing world's food, yet they own less than 1% of the world's land.

En Haití no es diferente. Ivette Michaud, fundadora del Comité Coordinador Nacional de Mujeres Campesinas (KONAFAP por sus siglas en créole) dijo una vez a Beverly Bell que “Sabemos que en Haití hay más mujeres que hombres y más gente  en el campo que en la ciudad. Nosotras trabajamos en la agricultura, laboramos preservando la fruta, mercadeamos los productos, vendemos la comida, sembramos y criamos a la niñez. No es que digamos que lo que hacemos nosotras no lo pueden hacer los hombres pero sí sostenemos que ellos no pueden hacer lo que es necesario para la sobrevivencia sin nosotras.”

En MPP ellas  son el  35% de la membresía, es decir unas 20,000 mujeres organizadas en grupos propios y en grupos mixtos, trabajando por la producción pero también por sus derechos como mujeres. En 1998 la  organización inauguró un proyecto educativo de mujeres campesinas que ya ha ayudado a 11 de ellas a graduarse de universidades locales y extranjeras  y han regresando a sus comunidades a compartir sus conocimientos.

Una de sus dirigentes, Joslen Tyresiase  dijo a este medio que las mujeres también luchan por un desarrollo local de la producción en Haití y de la semilla que ese desarrollo produce “porque esa semilla es un patrimonio de la humanidad y de la tierra que no se puede perder.” Aclaró que organizar la marcha del 4 de junio fue difícil por las condiciones en que vive la gente todavía después del terremoto “pero era una responsabilidad para llamar la atención sobre esto que esto pasando con las semillas híbridas que nos afectan en tantas formas.” Añadió que el gobierno tiene responsabilidad ineludible en esto y por eso también es una lucha contra lo que pasa a ese nivel.

La solidaridad internacional se dejó sentir también de cara a la marcha local. Vía Campesina de Brasil, organización conocedora de las formas en que Monsanto aprovecha las calamidades y necesidades para crear dependencia de sus semillas y productos, ha manifestado que "...conociendo el historial de esta multinacional, tenemos la certeza de que se trata de una infame táctica empresarial para el aumento inescrupuloso de sus ganancias; ganancias que se obtendrán a costa de la explotación de familias campesinas y de la destrucción de la soberanía alimentaria de Haití".

Desde el terremoto, el gobierno de Brasil ha enviado 36 toneladas de semillas autóctonas de maíz, 36 toneladas  de fríjol y más de 170 kilos de semillas de hortalizas que se han distribuido a través de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) a pequeños agricultores.

La página web de Monsanto dice que su donación busca aumentar la producción de alimentos y ayuda a largo plazo para la recuperación del país frente al impacto del terremoto. Sostiene Monsanto en su medio que ¨los agricultores necesitan semillas de calidad porque a mejor semilla mejores oportunidades de mayor alimentación.

Pero se sabe que las semillas de maíz de Monsanto requieren de tratamiento con le fungicida Maxim XO y que las semillas de tomate deben ser roceadas con Thiram del tipo químico tóxico conocido como bisdithiocarbamates (EBDCs) que ha causado suficiente preocupación en la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) como para ordenar una revisión especial de su impacto en quienes lo utilizan.

De acuerdo con la Revista Neurol de París, Francia, (2002 Dec;158(12 Pt 1):1175-80), 12 casos reportados al Centro Contra Envenenamientos de Bordeaux durante una década mostraban síntomas neurológicos de variada severidad a corto plazo. Existe literatura sobre intoxicación aguda que se expresa en signos neurológicos de dolores de cabeza, mareos y confusión, además de casos de ataques cerebrales, todos siendo reversibles. Pero el contacto de largo tiempo al químico ha sido asociado con  el mal de parkinson y afectación neurocognitiva.

Monsanto es la compañía productora de más del 90% de todos los transgénicos plantados en el mundo. Según Greenpeace, un transgénico (Organismo Modificado Genéticamente, OMG) es un organismo vivo que ha sido creado artificialmente manipulando sus genes. Las técnicas de ingeniería genética consisten en aislar segmentos del ADN (el material genético) de un ser vivo (virus, bacteria, vegetal, animal e incluso humano) para introducirlos en el material hereditario de otro. La diferencia fundamental con las técnicas tradicionales de mejora genética es que permiten franquear las barreras entre especies para crear seres vivos que no existían en la naturaleza. Se trata de un experimento a gran escala basado en un modelo científico que está en entredicho. Algunos de los peligros de estos cultivos para el medio ambiente y la agricultura son el incremento del uso de tóxicos en la agricultura, la contaminación genética, la contaminación del suelo, la pérdida de biodiversidad, el desarrollo de resistencias en insectos y "malas hierbas" o los efectos no deseados en otros organismos. Los efectos sobre los ecosistemas son irreversibles e imprevisibles.

Aunque en Haití no hay legislación contra la importación de transgénicos, por el momento el Ministerio de Agricultura ha rechazado la oferta de Monsanto de donar tales semillas también.

Pero las semillas híbridas son igualmente dañinas. ¨Híbrido¨ es la semilla que proviene de cruces simples artificiales entre materiales que tienen buenas aptitudes combinatorias, por lo que la obtención de semilla híbrida debe lograrse mediante polinizaciones controladas con el fin de certificar la exactitud del cruce. Generan un ciclo de dependencia alimentaria y comercial permanente por cuanto las semillas Monstanto necesitan de los pesticidas y herbicidas de la empresa, además de que no se pueden guardar para las subsiguientes cosechas.

Haití es el único país en el hemisferio americano en el que la mayoría de la población es rural, sumando más de 60% según datos del 2006 de la ONU. Más de la mitad de los alimentos que se consumen en Haití son importados aunque hace 30 años Haití producía todo el arroz que consumía.

Datos oficiales del Banco mundial dan cuenta que cerca de 2,4 millones de haitianos siguen aquejados de la inseguridad alimentaria a raíz del terremoto de enero y que la ganadería y la agricultura serán fundamentales a largo plazo para una recuperación sostenible.

Pero los problemas de inseguridad alimentaria ni siquiera empezaron con el terremoto. Tienen su origen inmediato en las políticas de desarrollo.

La historia de las intervenciones externas en Haití ha creado un peligroso dependencia sobre el mercado global. Más recientemente, como condición para respaldar el retorno de Aristide al gobierno luego del golpe de 1991, el gobierno de EUA, el FMI y el Banco Mundial exigieron que la economía de Haití se abriera al comercio externo. La tarifa de arroz de Haití fue reducida de 35% a 3%, la más baja en la región Caribeña, y la inversión gubernamental fue desviada del desarrollo agrícola hacia el pago de la deuda externa. Sin apoyo ni protección gubernamental, los agricultores haitianos no tuvieron posibilidad de competir con los altamente subsidiados agricultores industriales estadounidenses. Los subsidios a los productores de arroz en EUA ascienden a $1.3 billones en 2003, cantidad que es más del doble del presupuesto anual de Haití.¹ El éxito de los esfuerzos de ayuda y reconstrucción en Haití dependerá de la reconstrucción a corto y largo plazo de su sistema alimentario e instrumentos para el desarrollo económico local. Esta tarea requiere el compromiso con la soberanía alimentaria y la democratización del sistema alimentario a favor de los pobres, dicen los autores de Rebeliones Alimentarias: Crisis y Hambre de Justicia, Holt-Giménez y Raj Patel con Annie Shattuck.

Las semillas de libertad para reconstruir una Haití saludable no son las de Monsanto. Se encuentran en los brotes de ejercicio de soberanía alimentaria del campesinado haitiano y la solidaridad internacional con sus luchas.

 

Haití. Movimientos Sociales y reconstrucción

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Posicionamiento de los Movimientos Sociales Haitianos sobre el proceso de “reconstrucción” de Haití.

Nota de Prensa

Por Sergia Galván/ 06/06/2010. Las organizaciones y movimientos sociales de Haití denuncian el proceso establecido, para formulación del “Plan de Reconstrucción de Haití”  que ha sido la base de las discusiones de la Conferencia de donantes que concluyó ayer en Santo Domingo,  ya que el mismo se caracterizó por una exclusión casi total de los actores sociales haitianos y una participación escasa y no coordinada de los representantes del  Estado Haitiano.

La vía trazada para la reconstrucción de Haiti en el PDNA-Plan de Evaluación Nacional Post-Desastre-, no puede responder a las expectativas del pueblo haitiano, ya que el mismo no ha sido concebido para impulsar el desarrollo, sino para la restauración, mientras que el contexto en Haití exige una reorientación completa del modelo de desarrollo.

Es lamentable que este documento, producido por un grupo de 300 tecnócratas, sea presentado en primer lugar a los donantes, sin que antes se haya agotado un proceso amplio de consulta con los actores sociales haitianos.

Consideramos, que la reunión prevista para el 19 de marzo con algunas organizaciones de la sociedad civil en Puerto Príncipe, no puede sustituir a los verdaderos mecanismos de participación de los distintos componentes de la sociedad haitiana en la definición de su futuro colectivo.

La situación de crisis generada por el terremoto nos plantea el desafío de iniciar un proceso alternativo destinado a definir un nuevo proyecto de nación, que contemple estrategias serias para superar la exclusión, la dependencia política y económica.  Para que esta nueva orientación sea posible y nos conduzca a una nueva era de prosperidad, es  necesario el divorcio con los paradigmas que se han seguido hasta ahora y desarrollar un proceso inclusivo de movilización de los actores sociales. Para lograr eso es necesario hacer las siguientes rupturas:

1.  Ruptura con la exclusión. Romper con esta  dinámica es una condición esencial para una verdadera integración, basada en la justicia social y destinada al fortalecimiento de la cohesión nacional. Esto implica la participación y la movilización de las fuerzas sociales tradicionalmente excluidas como las mujeres, campesinos, jóvenes, artesanos etc. Significa también, la inversión de las estructuras oficiales actuales de opresión y la invención de un nuevo Estado, cuya praxis esté orientada hacia la transparencia, institucionalidad, justicia social, respeto a la diversidad y los derechos humanos.

2.  Ruptura con la dependencia económica. Construir un modelo  económico que impulse la producción nacional, con énfasis en la agropecuaria y la agroindustria girada primero hacia la satisfacción de nuestras necesidades alimentarias (cereales, tubérculos, leche, frutas y pescado, carnes etc.)

Este nuevo modelo no debe estar dominado por la lógica de acumulación excesiva de riquezas ni por la especulación, sino orientada hacia el bienestar del pueblo, la valorización de la cultura nacional y la recuperación de nuestros recursos forestales. Debe también  reducir la dependencia de los combustibles fósiles  promoviendo la evolución hacia el uso de las inmensas reservas de energías renovables disponibles en nuestro país.

3. Ruptura con la Centralización excesiva del poder y de los servicios públicos. Desarrollar un modelo gobernabilidad basado en la descentralización de las decisiones, de los servicios y de los recursos y el fortalecimiento de las capacidades de los gobiernos locales y la creación de mecanismos que garanticen la participación directa de los actores de la sociedad civil haitiana.

4. Ruptura con las relaciones actuales de propiedad de la tierra. Implementar de un proceso de reorganización del espacio físico en los campos y en las ciudades, que permita desarrollar espacios públicos y bienes sociales, tales como escuelas públicas, parques públicos, viviendas, etc. Esto implica la realización de una reforma agraria integral y de una reforma  urbana que permita dar soluciones a las Cientos de Miles de personas que no tienen vivienda. Para cumplir con estos desafíos es necesaria la redefinición del papel del Estado y su funcionamiento.

Para construir un nuevo modelo de desarrollo se requiere una extensa, constante y amplia movilización de los sectores populares que tienen interés en la descentralización y en un mayor acceso a los bienes públicos (salud, educación, agua potable, saneamiento, comunicación, energía eléctrica y vivienda). Los sectores explotados y excluidos deben ser los principales protagonistas de este proceso.

Los Movimientos sociales que firman esta declaración hacen un llamado a la movilización y se comprometen a realizar pronto una Asamblea del Pueblo Haitiano, en la que se abordarán los desafíos  y definir estrategias para la construcción alternativa de nuestro país.

 

Haití: mayo en breve y comentado:

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Haití: mayo en breve y comentado:

María Suárez Toro, RIF

  • La misionera Bautista de Idaho, Estados Unidos que acaba de ser puesta el libertad tras el juicio ayer en Haití que la declaró culpable de realizar “arreglos de viaje ilegales” no era ninguna “santa.” Laura Silsbury es una mujer de negocios en su pueblo de Boise en Idaho dónde tiene un record de 14 acusaciones por no pagar salarios a sus empelados, por no pagar sus deudas en el caso de una casa $358,000 en la que fundó su organización New Life Children's Refuge en noviembre del 2009 que fue cerrada un mes después por fata de pago y por violar las leyes de su propio país, al menos en los casos de 4 delitos por manejar su vehiculo sin el seguro mínimo mínimo que protege a terceros en caso de accidentes. La misionera había sido puesta en prisión junto con un grupo de 10 misioneros por haber tratado de sacar ilegalmente del país a 33 supuestos huérfanos haitianos por la frontera con la República Dominicana. El resto fue puesto en libertad en el mes de febrero pero ella, en su calidad de jefa de la delegación cristiana que pretendía “salvar” a las criaturas, fue detenida hasta ser juzgada este pasado lunes 17 de mayo en Puerto Príncipe. Fue puesta en libertad en Haití al haber cumplido tres meses de cárcel. Las diosas bendigan a las niñas y niños del próximo país dónde la negociante vaya a buscar a quines “salvar.” El negocio de las almas puede ser lucrativo y hay que pararlo pues esas almas tienen cuerpos, tienen país y. es más la mayoría de los supuestos huérfanos que se llevaba de Haití tiene al menos un familiar vivo según investigó la agencia de prensa AP.

  • Tres marchas de protesta han caracterizado lo que va de esta semana que inició el 17 de mayo en Haití, una en Jacmel, otra en Cape Haitien y otra en Puerto Príncipe. La onda expansiva del rechazo a las medidas de Préval se extiende por el país. Todas han coincidido en que Préval, quien ha solicitado a un Senado vencido en su plazo para legislar, que le autoricen a gobernar hasta que haya otro presidente nombrado, además de plantear que quiere cambiar la constitución. ¡Vaya medidas que propone! Y además lanzó la represión contra manifestantes en PauP con el resultado de un muerto, un herido y 11 detenciones. Según Radio Kisqueya “varios miles de personas han vuelo a manifestarse el lunes para exigir la reunicia del Presidente. Los manifestantes derribaron barricadas establecidas por la policía alrededor de las ruinas del Palacio Nacional a invertir el escenario, cantando consignas contra el Jefe de Estado a quien acusan de forma deliberada extendió su mandato hasta el 14 de mayo 2011 por la que se modifica la ley electoral de 2008, votada por los parlamentarios a su pago. Ellos están exigiendo la retirada de la Ley, así como las relativas a la institución por 18 meses del estado de emergencia.” La gente está indignada. El señor Presidente, según Jean Claude Bajeux del Centro Ecuménico de Derechos Humanos en Radio Kisqueya la semana pasada, está operando fuera de la legalidad y que eso hay que abordarlo. La defensa del estado de derecho no es una cuestión secundaria para un pueblo que lleva años luchando por una estabilidad democrática, incluyente e igualitaria. Y su Constitución es la del fin de la dictadura, es decir, diseñada adoptada para evitar que vengan otros de la misma calaña que los Duvalier que se instalaron 29 años en Haití. Y que nadie se llame a engaño, los pocos medios que han divulgado la información sobre estas protestas insisten en decir que la gente pide que vuelva Aristide y eso es una generalización terrible. Los únicos que piden eso son los partidarios del mismo Partido de Préval y Aristide – Lavalas - porque quieren volver al poder y no tienen otras opciones dentro del partido.

  • Representantes de los Comités de Campamentos (KOK) organizaron el pasado 12 de mayo una concentración de “sentadas sentados” frente a las oficias del Primer Ministro, Max Bellerieve. Eran más de 800, lo que quiere decir que los campamentos se están organizando bastante. Fue una acción pacífica para pedir cuentas al gobierno acerca de los planes para resolver la situación de los campamentos provisionales de manera adecuada no forzada. Van a seguir movilizándose hasta encontrar respuesta a sus demandas.

  • La organización feminista Solidaridad entre Mujeres Haitianas (SOFA) va a realizar su asamblea anual. Para valorar su trabajo en los primeros meses de la fase de emergencia en su país. SOFA reactivó la clínica de las mujeres, está desarrollando con Ka Fanm un programa de atención psico-social a mujeres en los asentamientos provisionales para defenderse de la violencia y desarrolla todos sus programas de trabajo. Su local, que no fue afectado por el terremoto, fue puesto solidariamente a disposición del resto de las organizaciones feministas para reuniones y demás actividades. Esperamos con interés su reporte próximamente.

·        La ayuda humanitaria en Haití sigue enfrentado grandes retos mientras el panorama político se complica, reconocen organismos que permanecen en ese país. Caso especial es el de las poblaciones fuera de la capital donde la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios OCHA reporta que 48.000 familias tienen que encontrar un refugio en Léogâne y Gressier (oeste del país). En Petit Goâve y Grande Goâve (oeste), la instalación de refugios de transición se encuentra frenada por la lentitud de trabajos de desescombro que sufren de una falta de equipamientos, informó también el organismo de la ONU. No está previsto ningún apoyo para las reparaciones o el desescombro que puede costar un promedio 3.600 dólares por vivienda cuando se trata de comprometer obreros, según los datos recogidos. (fiente:EFE)

·        OCHA reportó que la criminalidad va en aumento en Haití, causando temores entre la población y obstaculizando la asistencia humanitaria a las comunidades más necesitadas del país. Elisabeth Byrs, portavoz de la OCHA, informó que los secuestros y robos se han incrementado frente a una fuerza policíaca insuficiente y carente de armas. Asimismo, subrayó que el abastecimiento de servicios básicos como el agua y la electricidad sigue siendo muy problemático como consecuencia de los sabotajes y daños a la infraestructura resultados de la violencia registrada en febrero y marzo. La portavoz señaló que se estima que unos 25.000 haitianos aún poseen armas.

·        Surge estrategia legal para abordar la violencia contra las mujeres en Haití.  Una delegación de abogadas, activista y salubristas de Estados Unidos que visitaron Haití durante unas semana para conocer lo que pasa con las violencia contra las mujeres encontraron que persiste en forma alarmante la violación otras formas de violencia contra las mujeres en los asentamientos provisionales y que algunas fuentes oficiales culpan a las víctimas de esta escalda. “Es importante contrarrestar este mito de que es por la promiscuidad, son crímenes violentos por estranhos en la noche y ameritan la atención de la policía y otros grupos que ayudan a organizar los campamentos” dijo la coordinación de la delegación y abogado del Institute for Justice & Democracy in Haiti (IJDH), Blaine Bookey. Los testimonios de mujeres niñas dan cuenta que son crímenes perpetrados por grupos armados y asaltantes que las golpean y las amenaza si denuncian las violaciones. Las mujeres entrevistadas también sostienen que cuando reportan, la policía no las toman en serio. “Es inaceptable que estas violaciones no sean castigadas, ahora estamos trabajando casos legales contra los violadores y para que las mujeres tengan la justicia que se merecen” dijo Mario Joseph, abogado del Bureau des Avocats Internationaux (BAI) que recibió la delegación en su oficina de Puerto Príncipe. Por su lado la abogada Lisa Davis de MADRE dijo que “ si vamos a superar la cultura de total impunidad de los violadores, hay que crear ambientes en que las sobrevivientes se sientan cómodas la reportar estos crímenes y donde se les tome en serio.” La delegación denunció la falta de servicios públicos de atención en salud para las victimas y hizo un llamado al gobierno de Haití, las agencia de la ONU, los países donantes, las ONG que trabajan en Haití a mejorar los servicios y atender a las víctimas, incluyendo mas patrullajes policiales con personal femenino y entrenamiento a todo el personal en la forma de reportar estos crímenes. (Fuente: Lawers Earthquake Response Network)

  • El primer re-asentaamiento de algunas de las familias removidas del Campo de golf en Petionville deja muchos que desear. Dice Clorinde Zephir: Està en Corail Cesselesse, a unos 15 kilòmetros al norte de Puerto Principe, y tendrá que extenderse a partir del lugar llamado Bon Repos hacia el Norte en direcciòn de la cuidad de Arcahaie sobre 7000 kilòmetros, según lo que se dice. Hay que dejar un poco la gran via Puerto Príncipe – Cabo haitiano, desarrollada entre mar y montes, y entrar a la derecha en el campamento que por el momento están los militares americanos construyendo, aplaneando el terreno con tractores, bulldozers, mientras un helicòptero vigila la comarca. Por el momento es un gran espacio vacío cuyo centro esta ocupado por carpas nuevas del mismo modelo, mas largas y profundas que anchas, blancas, alineadas y separadas por pasillos grandes, de tal manera que en este paisaje de una inmensa (para Haití) superficie , sin ningún árbol, desértico pues ecológicamente destruido, al pie del Monte à Cabrit, y en los “ bassins versants”, comunica un sentimiento de total aislamiento y de olvido. Es un lugar de sol y de viento. Al horizonte, los montes muestran una falda con pliegues nudos, calvos, blancos. Se sabe que con las grandes lluvias el agua que baja de la montaña trae todo en su camino hasta el mar. Entonces estos desplazados cumulan los riesgos, en caso de seísmo, de la subida del mar por una parte, y de las aguas devastadores de los montes por otra. Tres familias con niños llegados ayer me han dicho que llovió por la noche, que el agua entró en la carpa a lo largo de las costuras. Otra, llegada esta mañana, que encontraron agua en la carpa. Una mujer valiente, dijo que con un toldo encima de la carpa resultaría bien, y con otro en el suelo también, para que el agua quede abajo. Pues ninguna de estas familias recibió sabanas y colchón. Cierto, había colchones en los camiones o autobuses que trajeron unas ayer, y otras esta mañana. Sin embargo, al llegar les han dicho que los colchones eran para los agentes de la seguridad, es decir los militares de servicio. Entonces, niños, mujeres, hombres, todos han dormido en el suelo de piedritas escondido por el suelo plástico de la carpa. Hoy está de nuevo lloviendo y todavía no han recibido ningún colchón. Tienen agua para beber, aseos, pero lejos de la carpas, y sabemos que es un problema para las mujeres pues, al ir y volver de los letrinas, enfrentaron la violencia de los hombres en los campamentos de Puerto Príncipe. Recibieron todos “ kits” de comida. Dicen las madres que los niños comen la los dulces pero que lo demás no lo comen y que desde ayer no han comido nada. Esperan todos salir para comprar comida fuera. Una madre dice que no han traído las ollas visto que les han pedido que se marchen con muy pocas cosa, que iban a encontrar lo necesario allá. Una madre joven, no puede dar a comer a su nene de 2 meses desde ayer, porque ya no tiene leche y que no hay leche en el campamento. Dice que mañana irá a Puerto Príncipe. Unas horas más tarde me dice un desplazado que les han autorizado a salir del campamento de comprar comida pero que les habían aconsejado ser prudentes porque son diferentes de los demás: ellos llevan una pulsera verde. Por eso, las visitas también están prohibidas en el campamento a partir de las cinco de la tarde. Dicen en la prensa las organizaciones, como World visión, que el gobierno no tomó las disposiciones para preparar la venida de estos desplazados y coordinar las operaciones con ellas, tal como para las distribuciones de alimentos pronto después del terremoto. Entonces, quien tiene la responsabilidad de desplazar familias ya victimas en tales condiciones de no respeto de las normas humanitarias internacionales ¿Cual es la instancia que les autoriza a estas agencias empezar esta migración en tales condiciones? Es lo que ellas tendrían que esclarecer para el pueblo haitiano. Clorinde Zéphir, Port-au-Prince, 2010

(fin)

 

Cuatro meses después: Comités de Campamento piden cuentas al gobierno

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Cuatro meses después: Comités de Campamento piden cuentas al gobierno

 

María Suárez Toro, RIF

Al marcar el calendario el aniversario del 4to mes del terremoto que azotó Haití el pasado 12 de enero, los Comités de Campamento (KOK por sus siglas en créole) ha organizado una “sentada” frente a las oficina gubernamental del Primer Ministro, Jean-Max Bellerive en la capital.

La cita es a las 9 a.m. Una convocatoria a una acción pacífica. Sentarse en la calle para pedir cuentas al gobierno acerca de los planes para resolver la situación de los campamentos provisionales de manera adecuada no forzada.

El terremoto dejó sin hogar a  un número aproximado de 1,2 millones de personas que además de perder sus casas y sus pertenencias, perdieron familiares, vecinos y amigo.

La mayoría de personas se vieron obligados a ocupar provisionalmente cualquier espacio vacío que encontraban en la ciudad mientras más de medio millón se fue a otros pueblos fuera de Puerto Príncipe y unos 200,000 se pasaron en silencio a su vecino país.

El desalojo forzado por los daños a sus viviendas ocasionados por el terremoto y la incertidumbre acerca de su futuro en cuanto a vivienda es característica común de todos.  Y los sigue uniendo la falta de respuesta del gobierno cuatro meses después y la amenaza de otro desalojo forzado, esta vez por las autoridades gubernamentales y dueños de algunos terrenos ocupados.

Es tan grave la situación que el 29 de abril el experto independiente de la ONU sobre los derechos humanos exige una moratoria sobre los desalojos de los desplazados internos. Después de su visita de una semana a Haití, Michel Forst declaró que "Esta gente debe ser ante todo protegida contra los desalojos ilegales, en espera de la creación de" una estrategia nacional, bien por el gobierno que garantizan el derecho a la propiedad, la protección del derecho a la educación y el derecho a llevar una vida decente."


Según la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas (MINUSTAH) ya se han realizado dos traslados de campamentos en la ciudad a lugares en la periferia. Unas 1,290 familias (un número aproximado de 8,000 personas) que habitaban temporalmente en un Club de Golf en Petion-Ville fueron trasladadas a Coral Cesselesse al norte fuera de la ciudad.  Compuesto por 65 mil carpas donadas por el gobierno de Dubai, el asentamiento está en un extenso campo empedrado al pie de Monte Cabrito. Cada bloque está dividido por una calle ancha cubierta de grava gruesa. Hay agua suficiente, áreas de regaderas y letrinas. No hay un solo árbol no transporte público para viaja a la ciudad por la quebrada carretera de 20 kilómetros.

Un segundo traslado reubicó a 512 familias en el extremo nororiental de la ciudad, en el lugar conocido como Tabarre Issa, en el Oeste, camino del aeropuerto, una ruta congestionada y sumamente dañada por el terremoto. .

Ambos sucedieron el sábado 6 de marzo y en las mismas condiciones: sin preparación previa de la población, escaso tiempo de aviso y prohibiéndoseles llevar las escasas pertenencias que habían logrado recuperar de sus destruidas viviendas.

La ONG internacional Médicos del Mundo (MDM) ha manifestado su preocupación acerca de la evacuación forzada de personas desplazadas. Los testimonios de personas trasladadas son elocuentes. Dos de ellos, reasentados en Coral Cesselesse habaron a Daniel Lozano, el 29 de abril para www.publico.es) "Llovió muchísimo, pero aguantamos bien. Canalizaron el agua. Aquí sí vivimos con dignidad", resume a Público Pierre Sanon, sociólogo y uno de los líderes de OU (Organización Unión), nacida en el interior del campo de desplazados, pero añade que "Por la mañana hace un calor terrible, y aquí no hay una sola sombra. La gente se deshidrata, hay insolaciones. Y luego por la noche vienen los mosquitos, infernales, y hasta ocho clases de bichos."

El profesor Charles Dumore relata al mismo medio que fue reasentado del campo de golf  junto a su mujer y a su hija, dice que "Allí estábamos casi inundados, pero podía ir a trabajar. Aquí, ¿cuál será nuestro futuro?". Manifiesta su preocupación por la lejanía de la capital, el desierto en el que viven y la falta de respuesta sobre un campamento espontáneo “Campamento Obama” que existía a la par y que al no contar con servicios, llegan al campamento “oficial” en busca de agua y de ayuda y de servicios.

Por otro lado, las 1.300 familias (7,335 personas) que el días del terremoto montaron campamento provisional en el Estadio Nacional fueron obligadas a salir del lugar por las autoridades gubernamentales de deporte en un operativo de desalojo, a nombre del respeto al inicio de la temporada de futbol en el país. La policía llegó en la madrugada de la noche anterior sin avisar, amenazando con una mano y dando carpas con la otra, para que la gente se fuera a dónde encontrara lugar en la ciudad.


La ONG francesa “Acción Contra el Hambre” criticó el “desplazamiento forzado y sin preparación” de los desplazados por el terremoto. Las declaraciones de las autoridades deportivas y la reacción de los pobladores en los medios son elocuentes. ¨Hay que hacer revivir el fútbol porque hay jugadores que esperan poder retomar el juego y alimentar a sus familias con su oficio" dijo Rolny Saint-Louis, director del estadio ¨Sylvio Cator¨, en medio de los airados gritos en su contra lanzados por los pobladores, que lo acusaban por recurrir a la fuerza para desalojarlos.

Cuatro meses después del terremoto los KOK, sentados hoy en manifestación pacífica frente a las oficinas del Primer Ministro esperan respuesta, una mejor respuesta que lo que les ha tocado vivir a los dos primeros grupos “experimentales” que fueron sacados de terrenos requeridos por el estado y por sus dueños.

¨Queremos conocer los planes y ser parte de las decisiones para que no haya sorpresas y no vayamos a empeorar”  dijo a este medio una coordinadora de campamento que no quiso ser identificada por miedo a represalias que ha escuchado existen en los nuevos asentamientos.

 


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