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DICIEMBRE 2006 |
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Internacional Feminista El último informe sobre la epidemia mundial sobre VIH-SIDA de ONUSIDA estima que a finales del 2006 entre 38,6 y 40 millones de personas estaban contagiadas con el virus de VIH. Entre el 2003 y el 2005 un millón de personas adquirieron el virus. De acuerdo con las Naciones Unidas, las mujeres tienen más probabilidades de infectarse con VIH/SIDA que los hombres a través de relaciones sexuales. La feminización del contagio ha sido evidente, afectando de manera desproporcionada a las mujeres y adolescentes. La desigualdad de poder, las condiciones sociales, culturales y económicas ponen a las mujeres en situación de mayor riesgo para el contagio del virus. Unifem
señala "Si bien el VIH/SIDA es un asunto de salud,
la epidemia es un asunto de género. Las estadísticas
demuestran que tanto su expansión como su impacto no
son aleatorios". Es decir el contagio no es
producto del azar, hay condiciones prestablecidas que
facilitan que las mujeres contraigan el virus. Enfrentando un enemigo silencioso Los llamados de atención sobre la importancia de la protección contra el Sida, no ha disminuído el contagio del VIH- SIDA, aumentando a 18 millones de mujeres en los últimos años. Las mujeres constituyen aproximadamente la mitad de todas las personas que viven con VIH a nivel mundial, y a menos que disminuya la desigualdad de poder entre los géneros, esta tragedia no variará. En caso de relaciones sexuales sin protección, la mujer tiene el doble de riesgo que el hombre de contraer VIH de una pareja infectada. Las niñas y las mujeres se vuelven particularmente vulnerables por la desigualdad de género. El riesgo de transmisión del VIH aumenta durante las relaciones sexuales violentas o forzadas. Cualquier lesión causada facilita la transmisión del virus, especialmente en el caso de las jóvenes adolescentes. Además, en estas situaciones el uso del preservativo es prácticamente nulo. Las consecuencias de carácter social y nivel familiar afecta de manera especial a las mujeres y las niñas. Por ejemplo, la labor de cuidar a los enfermos de VIH-SIDA, en la mayoría de los casos es asumida por las mujeres, aumentando el peligro de contagio para ellas. Además, para realizar el cuido, muchas tienen que abandonar sus estudios o sus trabajos. En términos económicos, las mujeres forman gran parte del conglomerado de personas que viven en la pobreza, con limitado acceso a la seguridad social y salarios menores a los que devengan los hombres por trabajos y jornadas similares. Esto limita las posibilidades de las mujeres de acceder a medicinas fuera de la seguridad social, o a formas de prevención como acceso a condones, etc. La desigualdad sexual pone en peligro la vida de las mujeres, y consideraciones de género tienen que ser tomadas al diseñar programas de prevención y cuidado en materia de políticas públicas en VIH- SIDA.
El impacto del virus del SIDA en las mujeres es muy drástico, sobre todo en los lugares donde las relaciones heterosexuales representan la vía predominante de transmisión, como es el caso de la región del Caribe y África subsahariana. El impacto del contagio del VIH-SIDA en las mujeres ha sido devastador en la región de África subsahariana donde se encuentra el 77% de todas las mujeres diagnosticadas en el mundo con VIH. Es en esta región donde las mujeres tienen un 30% más de probabilidades de ser VIH-positivas que los hombres, en especial las mujeres jóvenes, donde la diferencia en los niveles de infección entre hombres y mujeres es aún más evidente. En la región de América latina y del Caribe encontramos que en el 2003, casi 2 millones de personas entre las edades de 15 y 49 vivían con el VIH. Por cada 100 adultos con VIH, 49 son mujeres y 51 hombres y las jóvenes tienen 2.5 veces más probabilidad de ser infectadas que los hombres jóvenes.
VIH, un arma de destrucción contra las mujeres en los confictos armados Como lo confirman las sobrevivientes de guerras y conflictos armados, la violación y el contagio del VIH- SIDA se ha convertido en un arma de destrucción. Un informe de Unifem lo confirma al señalar que durante los conflictos armados, las mujeres son violadas e infectadas por las tropas enemigas bajo un propósito de "carácter militar". La perversa conexión entre la violencia contra las mujeres, los conflictos armados, el VIH/SIDA, el acceso de las mujeres a la prevención y tratamientos de supervivencia, es un llamado a denunciar y combatir la subordinación de las mujeres en todas sus expresiones. Nuestros cuerpos, su campo de batalla: Según el informe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios titulado «Our bodies – their battleground» , durante el genocidio de Ruanda ocurrido en 1994 entre 250 000 y 500 000 mujeres ruandesas fueron víctimas de violaciones perpetradas por grupos de hombres de los bandos enemigos. Una de sus sobrevivientes, Francine, resistió la guerra y las violaciones, sin embargo hoy tiene que seguir luchando contra el VIH/SIDA.
Niñas y Niños Cada minuto, una niña o un niño menor de 15 años se infecta con el virus del SIDA. En la mayoría de los casos, el virus es transmitido por una madre infectada; la transmisión puede ocurrir en el vientre, durante el parto, o al amamantar. Noventa por ciento de los más de 5 millones de niños y niñas infectados nacieron an África. Mientras tanto, el número de casos está en aumento en otras partes del mundo. En los países más afectados, el SIDA es la primera causa de muerte para los menores de 5 años, y está poniendo en riesgo el arduo trabajo y el progreso en la reducción de la mortalidad infantil. Además de los 5 millones de niños y niñas infectados con VIH, 15 millones de niños y niñas menores de 18 años han perdido a uno o ambos padres debido al SIDA. La fragilidad en las condiciones de vida que enfrenta la infancia por la muerte de sus madres y padres a causa del VIH-SIDA, los coloca en situación de mayor vulnerabilidad para la explotación sexual, laboral, abuso infantil y tráfico de menores y por ende, los expone a un mayor riesgo frente al VIH, a la falta de acceso a servicios de salud, de educación y de apoyo social. A pesar de los avances en el tratamiento contra el VIH y el acceso a los medicamentos antiretrovirales, el número de huérfanos a causa del SIDA se estima que va a sobrepasar los 25 millones para finales de la presente década.
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